CASA TOMADA.
Billinghurst 1964 es una casa deshabitada. Deshabitada de su ser y de sus usos, de su cotidianidad, de su lado doméstico, de su día a día. Por eso la casa abre sus puertas para recibir desde su lado vacío_por_ser_habitado la fuerza integral del estudio multidisciplinario Remolino.
El objetivo es tomar por sorpresa la quietud casi abandonada de la casa y habitarla de diseño, de propuestas, de efervescencia. Cada uno de sus ambientes abordado desde la música, las artes plásticas, el diseño de indumentaria, el diseño de objetos, la fotografía, los audiovisuales, la actuación, la arquitectura y workshops destinados a la mente y al cuerpo.
El hall de entrada, la recepción, sus habitaciones vinculadas a su patio interior, sus rincones tan porteños y tan metropolitanos, sus escaleras que nos llevan de la planta baja a un primer piso cargado de misterios, de inquietudes, de sombras. Podríamos estar en el primer cuento de Cortázar: Casa Tomada, podríamos vivir un encierro voluntario en la casa como sus personajes. Un encierro en una semana de octubre.
Para Remolino el diseño es algo corporal además de intelectual, es algo visceral además de pensado, es algo animal además de humano. Por eso proponemos utilizar este espacio vacío del que disponemos para trasladar allí la parte más visible de nuestro estudio, el show, la puesta en escena.
Muchas veces los integrantes de Remolino usamos este espacio para inspirarnos, para mirarnos, para salir de contexto, para divertirnos, para buscar más allá, para escarbar en sus paredes, para observar desde otro ángulo, rompiendo el eje. Por eso sentimos que esta vez queremos abrir esta experiencia y compartirla con toda la ciudad, aprovechando la convocatoria generada por el Centro Metropolitano de Diseño.
Una muestra de nuestros trabajos más eclécticos y representativos colgarán de sus paredes para darle cierto hábito, cierta presencia. Instalaciones que son un homenaje al diseño y a la tipografía presentes en cada uno de sus cuartos. Wallpapers, pruebas, ejemplos, sonidos, luces, fotocopias, bocetos, pósters, croquis, recetas, sellos de goma, libretas para escribir, inventar y hacer mamarrachos. Todo proceso artístico acaba en una obra terminada, un producto concreto y palpable. El día 7 esos productos van a ser rematados.
Así, la casa tomada volverá a deshabitarse, cumpliendo el ciclo circular de todo proceso creativo.
Las puertas de Billinghurst 1964 se abren y damos la bienvenida a todos los ciudadanos de buena voluntad interesados y curiosos por el diseño y sus múltiples formas. Una casa tomada donde se experimentan diversas lecturas acerca del hecho del diseño. Buceadores y buscadores varios, intrépidos, tímidos, hiperactivos, contemplativos: Billinghurst 1964 quiere ser habitada.