
“… un profundo lodazal, vicioso y pesado, donde cada vez que daba un paso se me hundían los pies. Y yo lo cruzaba haciendo un esfuerzo sobrehumano. No veía nada, ni delante ni detrás de mí. Sólo ciénagas de tintes oscuros extendiéndose hasta el infinito.” (1)
En silencio, pensaba. Cuando pasaba el tranvía, pensaba. Al caer la noche, aún pensaba.
Decidirse a mover los pies era un tarea tan pesada, que me costó creer que fuera posible. Al mirar atrás, el banco y el parque parecían minúsculos. Y el futuro, por delante, pesadamente amplio.
En Finlandia, las palabras son mucho más que la suma de sus letras. En mi cabeza, las palabras son mucho más…
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(1) Murakami, Haruki: “Tokio blues – Norweigan Wood”
Categorías: filosofía
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