RATTACK

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Tengo hambre. Mi estómago suena y no tengo nada para comer. Los recicladores se lo llevaron todo. ¡Maldición, una cucaracha! Se ve tan repugnante. Retrocedo. La observo. La estudio. Sus antenas se mueven sincronizadamente, se mantiene tranquila y también me observa. Le llamo la atención igual que ella a mí. ¡Bah, pero qué tanto análisis¡ Debería saltarle encima, arrancarle la cabeza y tragármela. Pero, ¿se defenderá? Vamos, eso qué importa, tengo hambre y necesito comer algo, lo que sea.

No fue suficiente. Estoy hambrienta. Soy insaciable. Quizá deba comerme un gato. Si, un gato gordo. Gordo y engreído. Pará, ¿qué es eso? Siento un rico olor putrefacto que proviene de la superficie. Debe ser de los humanos, ellos viven ahí. O seguro los recicladores me dejaron algo de basura. Los recicladores son generosos conmigo porque también conocen el hambre. Son ratas humanas que buscan la vida en la muerte, en lo putrefacto, en la basura útil que alguna vez fue… ¡qué sé yo! Los humanos son tan asquerosos como las ratas.

Hace viento acá arriba y la lluvia me jode. Sacudo fuertemente mi cuerpo y puedo sentir cómo mis pelos grises expulsan el agua violentamente. Mi cola golpea las gotas antes de que se estrellen con el pavimento, eso me divierte. Me acerco a un kiosco, hay evidencias de que ahí hubo un montículo de basura, no hay duda, los recicladores estuvieron allí. Cáscaras de naranjas, botellas vacías de leche rancia, cebo de carne malograda y botellas rotas con residuos de vino. Qué delicioso banquete.

A veces pienso y… me gustaría dejar la vida subterránea. Por lo menos un tiempo para conocer qué hay más allá de estas alcantarillas.  

Me encanta la comida china. Me encanta este restaurante. Entré aquí por el inodoro. Fue un largo recorrido. Ahí perdí parte de mi cola en una trampa humana. Ahora vivo en un hueco que hice abajo del repostero. Ya no como de la basura. Me alimento cuando se apagan las luces, y si me quedo con hambre lamo los platos sucios. Ahora soy más astuto. Ellos han puesto más trampas, pero conozco muy bien como funcionan. Tratan de engañarme poniéndome comida sobre una superficie con pegamento y veneno, o con metales que se cierran violentamente. ¡Ilusos! Solo moriré con el tiempo, no por el repudio de ellos hacia mí. 

(Las negritas se pusieron sin querer. Será por algo.)





Autor: Desconocido

Categorías: delirios

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